¿Por qué la nieve y el frío intenso favorecen a la vid?

En estos días de enero las nevadas han dejado unas imágenes idílicas de campos y viñedos completamente cubiertos por un espeso manto blanco. Lo cierto es que además de una cuestión estética, en el caso de la viña se podría decir que no es falso lo que dice el refrán popular: año de nieves, año de bienes, aunque los resultados beneficiosos no sean visibles de inmediato.

En este momento las vides están en estado latente, es decir, tras la vendimia están descansando y su actividad estará parada hasta que comience la brotación. Para que el ciclo sea regular, estable y completo es tan necesario el frío del invierno como el calor del verano para la maduración de la uva.

La nieve de invierno aporta una reserva muy especial de agua al viñedo, porque queda estable sobre la superficie, aunque esté en pendiente o en horizontal, y dicha agua irá formando parte de las reservas del suelo poco a poco, mientras se va derritiendo.

Estas circunstancias también protegen la planta de dos de sus enemigos principales, las plagas y los hongos. Por un lado, no hay parásito que aguante unas temperaturas tan bajas, por lo que es bueno que se produzca un periodo de congelación que ayuda a la planta a librarse de cualquier plaga, como el mosquito verde, la araña amarilla y los trips, así como de algunas enfermedades tan importantes como la xilella fastidiosa, ya que las bajas temperaturas continuadas la destruyen. Por otro lado, hay que destacar el efecto desinfectante de las bajas temperaturas, que ayudan a que los hongos no afecten ni a las yemas, ni a los sarmientos, ni a la corteza en general.

De hecho, es fundamental este tipo de factores protectores naturales para una menor mediación del hombre, con tratamientos y otro tipo de intervenciones en la viña para gestionar la salud y combatir las enfermedades.

Por ello se podría decir que la nieve es la mejor de todas las formas de precipitación, ya que, si viene acompañada de suaves temperaturas y/o lluvias, se aprovecha todo el volumen de agua que se infiltra en la tierra, sin escorrentías, es decir sin producir las láminas de agua que se forman cuando las precipitaciones superan la capacidad de infiltración del suelo.

Por el contrario, si la nieve es seguida de bajas temperaturas con heladas fuertes no se aprovecha totalmente, ya que se produce el fenómeno de la sublimación, proceso por el que la nieve pasa de estado sólido a gaseoso, sin pasar por el estado líquido. En esta ocasión, ha nevado tanto que, aunque una parte se pierda, la mayoría se aprovechará.

Este mes de enero ha nevado en las tres fincas de Familia Martínez Bujanda: Finca Valpiedra, Finca Montepedroso y Finca Antigua. En esta última incluso se ha batido un récord, ya que se ha registrado una precipitación de aproximadamente 1 metro de nieve, acompañada de temperaturas muy bajas.

Ahora es el momento de cruzar los dedos y esperar a que no solo se haga realidad el refrán español, sino también el francés, ‘hiver froid, bonne moisson’, lo que se traduce en ‘invierno frío, buena cosecha’.

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