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Atardecer viñedo

Los estados fenológicos de la vid, el desarrollo completo del ciclo del viñedo

Disfrutar de un buen vino es un placer que nos permite hacer un paréntesis en el estrés diario, ese instante de relax en el que los problemas pasan a un segundo plano. Cualquier momento es bueno. Pero para que el vino llegue a la copa, todo comienza en el viñedo, donde las viñas transitan por los ciclos de desarrollo que cierran el proceso. Son los estados fenológicos de la vid. Aquí te los contamos.

Fenología

Estudio de los fenómenos biológicos en relación con el clima, particularmente en los cambios estacionales. El concepto, adaptado al desarrollo completo del ciclo del viñedo, nos muestra las claves de los estados fenológicos de la vid, desde el origen hasta el periodo de maduración. El seguimiento exhaustivo de este proceso permite al viticultor monitorizar de forma pormenorizada la evolución de la vid y aplicar el tratamiento óptimo que necesite la planta en cada uno de sus estadios.

Existen muchas fuentes para repasar los estados fenológicos de la vid. La más antigua es la de M.Baggiolini, que inicialmente parceló en diez etapas la evolución fenológica del viñedo en 1952. Unos años más tarde, Peterson añadió cinco estados más, desde la brotación hasta la caída de la hoja. Sin entrar en números, en este artículo te desgranamos las diferentes etapas de una forma didáctica.

En orden temporal y utilizando las estaciones como punto de partida, el primer estado fenológico se conoce como yema de invierno. Es justo el periodo posterior a la caída de la hoja. La vid no presenta actividad vegetativa y el apellido invernal del término responde a la resistencia de temperaturas de hasta quince grados bajo cero.

Las yemas dormidas abren paso al segundo estado fenológico de la vid, el lloro. La savia bruta brota a través de las heridas de la poda y se produce la primera manifestación externa de la actividad de la planta. A partir de este episodio, la yema comienza a hincharse. De este modo, las escamas exteriores se separan y emerge la superficie vellosa.

El siguiente capítulo de la fenología de la vid se conoce como punta verde y es el momento en el que la escalada de las temperaturas hace que la yema se abra y aparezca el primer brote verde, que representa la antesala del siguiente estadio, el de las hojas incipientes. La llegada de la primavera provoca el nacimiento de la primera hoja abierta del brote, aunque en su base permanece aún protegida por la borra.

El brote de la primera hoja descorcha el siguiente estado, en el que los ápices de las hojas aparecen completamente visibles, crecen, se expanden y empiezan a apreciarse las diferentes características varietales.

Uva

Superado este estado, los racimos comienzan a tener visibilidad, comienzan a verse las inflorescencias rudimentarias en la extremidad del brote. De los racimos visibles, la vid pasa a los racimos separados. Los órganos florales aún permanecen aglomerados, pero las inflorescencias se alargan y aparecen espaciadas a lo largo del brote.

En el siguiente estado fenológico, que los expertos identifican como el de los botones florales separados da paso al inicio de la floración. La caliptra se separa de la base del ovario y cae, dejando al descubierto los órganos de la flor. Más tarde, en la etapa posterior, la vid llega a la plena floración con la madurez de los estambres y los pistilos.

El comienzo del verano desencadena el cuajado, que permite la caída de los estambres marchitos, de modo que el engrosamiento de los ovarios fecundados constituirá el grano de la uva. El aporte de nutrientes favorece el aumento del tamaño de los granos, que llegan al siguiente estado de la floración con la denominación de granos de guisante, en relación al tamaño que adquieren. Este crecimiento del fruto hace que el racimo se cierre y se terminen de configurar todas sus partes.

Con el racimo cerrado, comienza el inicio del envero. Se produce una parada temporal del crecimiento al perderse progresivamente la clorofila. En paralelo, y de forma simultánea, comienza la coloración característica de cada variedad, cuya evolución da paso al pleno envero, donde el grano adquiere un aspecto translúcido, una consistencia más blanda y elástica, se recubre de pruina. Se acerca el otoño y se inicia la maduración, un proceso en el que se reanuda el crecimiento, la acidez decae y se acumulan azúcares. Es aquí donde se generan los aromas que protagonizan el carácter de cada variedad.

En otoño comienzan a caer las hojas, esta es la penúltima etapa de la fenología del viñedo (con la uva ya cosechada). Al principio, con el 5 % de las hojas caídas, y al final del ciclo, se reduce la respiración y se detiene la transpiración. En esta etapa, el ciclo termina con la caída total de hojas.

Caída de hojas viñedo

El estudio de este ciclo fenológico de la vid tiene una especial incidencia en el cuidado del viñedo, ya que permite analizar cómo se suceden el desarrollo y crecimiento de los órganos vegetativos y fructíferos en una estrechísima relación con las condiciones climáticas y culturales. La fenología de la vid está íntimamente ligada a los agentes biológicos del entorno y las exigencias culturales del viñedo.

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